VUELVE OBLIGADO

Para festejar el 20 de noviembre, Faubourg Buenos Aires sacó del placard su « côté underground » y, manifiestamente influenciado por la nueva ola de atentados poético-pueriles, se lanzó en un operativo patriótico : fundar un nuevo micro-territorio nacional.

LA PASADA DE EGÜEZ

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El argentino Eduardo Egüez, es uno de los grandes especialistas del laúd y de la guitarra barroca.
En 20 años dió más de 1200 conciertos en 30 países y grabó o participó en 65 CD.
Aparte de su trayectoria solista, es el creador y director del
Ensemble La Chimera, un grupo de música antigua que juega la carta del early-fusion, mezclando conceptos y músicas de distintas épocas: Madrigales y tangos, Tonos y tonadas… con gran naturalidad y con un resultado impresionante.
En medio de sus innumerables giras, Eduardo Egüez hizo un stop en París para dar un concierto privado (Froberger, Weiss, H.I. Franz von Biber, J.S. Bach) en el TAC (Territoire Autonome de Création).
T.A.C es una magnífica estructura cultural privada de 700 m² impulsada por otro músico argentino, Luis Rigou, que además es el fundador de los estudios de grabación y la productora Malambo, en donde graban muchos musicos famosos y otros que no tardarán en serlo.
Fueron momentos de belleza y poesía, de reencuentro con los amigos, con empanadas y vino.

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> Escuchar S. L. Weiss suite « L’infidèle » por Eduardo Egüez

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Luis Rigou y Eduardo Egüez, iniciadores en los ’80 del mítico grupo Maíz,  en un dúo improvisado de Alfonsina y el mar

fba_02.jpg Rodolfo Parada-Lillo (Quilapayún), E. Egüez y Luis Rigou en el T.A.C

 

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Luis Rigou, Abel Robino y E. Egüez, después del concierto.

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Las empanadas de Jaime Jara, el chileno más argentino que hemos encontrado. —————————————————————

 

V.F.

L’Argentin Eduardo Egüez est l’un des meilleurs luthistes du monde.
En 20 ans il a donné plus de 1200 concerts dans 30 pays et particpé à l’enregistrement de 65 CD.

A côté de sa carrière soliste, il a crée et dirige actuellement La Chimera, ensemble de musique baroque qui joue la carte de l’early fusion, mélangeant des concepts et des musiques d’époques différentes, madrigaux et tangos, tonos et tonadas… avec une étonante naturalité et un résultat impressionant.

Entre deux villes d’une de ses nombreuses tournées, il a fait un stop à Paris pour donner un concert privé (Froberger, Weiss, H.I. Franz von Biber, J.S. Bach) au TAC (Territoire Autonome de Création).

T.AC est un magnifique espace culturel privé de 700m² né de l’impulsion d’un autre musicien argentin, Luis Rigou, qui est aussi le fondateur des studios et de la maison de production Malambo, où enregistrent une grande quantité de musiciens célèbres ou en devenir.

Nous avons vécu quelques grands moments de beauté et poésie en compagnie d’amis, autour d’empanadas y vino.

VíCTIMAS DEL FUEGO

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Este invierno, la plaza de las Naciones Unidas en Buenos Aires, se llenó con imágenes de Isabel Sarli.
Un verdadero operativo de « art-keting » como dicen. Esta vez fue para un fernet-Coca.

Una vez no es costumbre, no criticaremos este « homenaje »,  porque en realidad es el ser humano lo que nos interesa.

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De Isabel Sarli y de su pigmalión Armando Bo se ha dicho todo y nada a la vez. En un próximo envío hablaremos más profundamente de ellos. Pero de las verdaderas víctimas del fuego desencadenado por este eterno mito argentino muy poco se ha hablado.

Alicia Fernández vive en Flores y es « una entre tantas » como nos confiesa.

Un testimonio desgarrador

 » No, que no quiero verla a esa “la coca-furia-sarli” que nos removió cuanta familia había en el barrio.

Atrayendo a los desgraciados maridos que iban a ver sus películas, en el bajo Flores, nunca esa bruja porno se hizo cargo de los que se separaron, hombres que largaban sus mujeres siguiendo sus babas de diosa prostiputa y los que se quedaron fueron los peores, se quedaron sólo para bucear en sus matrimonios, no otra cosa que ESO.

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Si lo hubiesen visto al Juan cuando volvía de ver sus películas, los ojos chiquitos y eléctricos, él que era más chicato que un rinoceronte pero con un olfato de dios y madre mía, llegaba con humo en el corazón y olía todo empezando por la pieza, como un detective que busca el cuerpo del delito y al fin lo encontraba al cuerpo y al delito juntos y me llegaba con el aparato como un fierro al rojo vivo y me decía ahora te llamas Chabela y si habré repetido con todo al aire, y vos de otra, “más, más, más para saciar mi alma”.

Y ese hierro incandescente que el Juan me traía del cine con mirada de loco, y el repetía -o prendés o te ponés los guantes de amianto-, y el chiquito del fondo que se llamaba Luisito con su mujer rusa que le faltaba una escama pa’ ser sirena, ¡cómo se ponía el piscueto!, regresaba del cine como en puntas de pie, ¿lo que es sentirse grande, no? y la hacía llorar a la rusa, mirá que hacerle abrir las piernas a una sirena es sólo de petiso fanfarrón,  no, no me digan que quieren hacerle un monumento a esa chirusa, que enseñaba cochinadas a nuestros maridos, que nos hizo desconfiar de los enseres domésticos, pasada las doce de la noche, una mesa de cocina, una tabla de planchar se transformaban en herramientas de estos atrapados sin salida, mire que aprendí a fumar yo que, ni imaginaba echar humo, empecé a tirar nubes por los lugares menos esperados, no, es una falta de moral hacerle un homenaje en la vía pública porque yo perdí al Juan en este mal camino, porque él probo todas y un día fue a probar y regresó y después fue de nuevo y regresó y fue, fue, fue, y no, no regresó mas che, parece lo descubrieron con las bombachas puestas y no era el día de la tradición yo me lo presentía cuando caía la tarde y se arreglaba las uñas, y me decía sos una chapada a la antigua anímate y bueno yo intenté, vio, con Helena la gorda del cuarto piso, pero que quiere, donde hubo vías ferroviarias es difícil hacer andar a un barco, ¿no?

No. Yo, si le hacen un homenaje a la Isabel Sarli no paso por la cuadra, cambio de colectivo, son muchos recuerdos, eso de carne y fuego era un asado donde nosotras fuimos las mollejitas; ella nunca podrá ser una erótica, sin tiempo, como lo es el gauchito gil, ¿no le parece? « 

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